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Rodolfo Figueroa
Vol. 2, No. 1, Primavera 2010 : Poesía

Wisconsin

En compañía del azul
la Loreto y yo
conversábamos con el viento
siempre a la mitad del día,
él nunca silbó nada especial
sólo alguna bocanada al sol
que elevaba aún más
la alta rama de los rugosos pinos
defensores del oriente
mensajeros de la montaña
que reían en calma

Nuestro alimento fue
la caricia y el balanceo,
hasta el día del soplido verdadero
que me hizo romper cada escalón
como ramas tenía mi ascenso.
En dominal efecto
vegetal y humano
caí herido.

Hoy me conformo
con mover mis pies
cantando de vez en cuando.

 

Quisiera

Ser de los que navegan hasta
la confusión de los océanos
aman y mueren en cómplices islas
son muchos más que el ser los llama
de los que abren el paracaídas
esperando un golpe menos intenso
y llevan sobre su mano
una flor inventada para el jardín de Amalia

ser de aquellos que amarán bajo la tierra
la misma que prometieron y no cumplieron
de los que iluminaron con bengalas de ira
su caminar torpe,
su juerga inútil
su búsqueda infinita
de los que borrachos embriagaban sus palabras
para que danzaran sin temor
camino a la estación de páginas
que todavía no serán
se durmieron asustados
en el bosque de sus recuerdos
y despertaron buscando el molino de su pueblo

ser de los que dejan caer el lapis
con el último aliento de su cuerpo
de los que cuelgan artefactos
con un letrero que ruega no morir
de los que escriben con sus uñas
en el excremento de sus celdas
de los que no pudieron ver la cara
de sus verdugos
y renacieron en tus ojos
para olvidar la ausencia de los suyos
de los que acuden a su propio entierro
mientras enseñan maravillados la fuente
de la patria que acompañan
no importan las latitudes del alma.

ser de los quisieron
y no pudieron
de los que se anunciaron solemnes
para las que las musas rondaran sus camas
y escribieron en el cielo
confundiendo a las nubes
con sus aviones de Madera
de los que llevaron a su piel el dolor,
lo transformaron en fuego
y caminaron luminosos
sin que nadie lo notara

quiero mi tinta propia
mi propia barcarola
quiero mi dios sin ropa
la estrella cosida en mi boca
quiero que vengan a mí
quiero su juventud eternal
el ímpetu perenne de sus palabras
la soledad de su mente indigente

canten en todas la lenguas
machuquen en dungun
sus dedos, si es necesario,
para amar por siempre su llanto
no necesito entender sus letras
llevo el nido de la razón en mi pecho
para cobijar el vuelo de sus voces
abrir la boca y recibir
el alimento audaz de tu verso
cada palabra como lombriz
de tierra fresca y no explorada

quiero ser y como no
que vengan a  mí la voces
de todos mis soñados
humedezcan mi corazón casi seco
como la vertiente que se aleja consciente
a perfumar uva de vino
y corteza de canelo
que renace lúcida
en la repetida rosa de sus vientres
en la sangre etérea de sus venas
en las huellas indelebles de mi poema

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La antología del festival, Poesía en Villanova 2010 reune los presentes y otros poemas de Rodolfo Figueroa.

Rodolfo Figueroa nació en Santiago de Chile el año 1969 y sin considerar nunca la posibilidad de elegir, fue educado en la fe Católica y mal educado en la poesía caótica. La muerte de su Padre y la muerte de su patria lo ensimismaron. Lo dejaron arrinconarse sin otra manta que la poesía de Huidobro y Neruda, los versos sueltos de Cardenal y Dalton, la ilusión lejana de Brecht, la conquista serena de Machado, el camaleón fulgurante de Hernández. Estudió castellano en la sede maulina de la Universidad de Chile, actualmente Universidad de Talca, mientras la inacabable lluvia lo enamoraba aún más de su lejana y actual Andrea. Conoció a su amigo Jorge (aunque él nunca lo conoció), lo vio gastar sus codos en los mesones del bar "La Unión" y recogió más de algún poema desprendido de entre su antebrazo y su corazón. Caminó con él por la cuneta de la memoria y cuando el instinto de supervivencia lo alejó de sus lecturas, llegó por estos lados y sin jamás imaginarlo, el canto continuo y sinfín de la nostalgia, brotó en poesía cuurca, enderezada con paciencia, con la guía de su amigo Carlos. Rodolfo tiene tres hijas, la Javiera, la Valentina y la Daniela. La mejor poesía que ha escrito.

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