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María Elena Arias-Zelidón
Vol. 1, No. 1, Primavera 2009 : Ensayo

Roque Dalton: Poesía eres, en quiénes nos convertirás

… [ante las estrellas y en rebeldía]

Un alma, lee las bastardillas
non amados son los luminosos silencios
e inconclusos los sombríos términos.
— M. Arias-Zelidón,
imágenes D papel

Después de la firma de los Acuerdos de Paz en 1991, El Salvador inició una nueva etapa en la cual se consideró la importancia de los estudios historiográficos [1] para la reconstrucción del país. En esta búsqueda, la interpretación de la historicidad [2]en los escritos de autores salvadoreños se convirtió en una valiosa herramienta para la reflexión y el análisis de la temporalidad de los hechos vividos por generaciones de salvadoreños. La conciencia de éstos estaba en el presente, pero necesitaba enlazar con el pasado y cimentar el futuro. La historia salvadoreña como un hecho acontecido no puede cambiarse, pero sí se puede investigar la incidencia en la colectividad y los individuos. Dicho estudio incrementará el corpus de la historicidad desde la herramienta de la memoria histórica; la que se irá definiendo en la medida que se incluya la memoria colectiva e individual que aún se encuentra en el silencio, para que algún día se construya el Estado Nacional desde la diversas perspectivas que conforman la historiografía salvadoreña.

Posteriormente a la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez, 1931-1944, los gobiernos militares reivindicaron a los librepensadores salvadoreños. Un hecho similar sucedió, cuando durante la guerra civil de este país, las editoriales de la Universidad Centroamericana y la Universidad Nacional publicaron revistas de contenido crítico, antigubernamental, e incluso abiertamente de propaganda revolucionaria. A estas incongruencias paradójicas en la historia de las letras salvadoreñas, Mario Vázquez Olivera les llama débil tradición historiográfica (Vázquez Olivera, 3-4).

Este es un esbozo del contexto en el cual el autor salvadoreño Roque Dalton reflexiona sobre la historia e idiosincrasia al escribir una obra que hace un recorrido por la historia de El Salvador y la vuelve una herramienta de historicidad porque establece otra visión de la historia a través de la escritura poética. Aunque la obra de Dalton es una obra incompleta [3] porque no analiza los años previos al desenlace de la guerra civil salvadoreña ni los años posteriores a la firma de los Acuerdos de Paz, ésta es una obra literaria de suma importancia para el estudio multidisciplinario de la memoria y la desmemoria salvadoreña.

La lectura de la poesía de Roque Dalton ayuda a quitarse los vendajes de los ojos y ver desde una perspectiva desmitificadora otras facetas de la historiografía salvadoreña. Este aporte de carácter revisionista a la verdad histórica es el concepto sobre el cual basó Las historias prohibidas del Pulgarcito. Un libro multigénero por el uso de diversos estilos y géneros narrativos, la reelaboración de la palabra y/o la creación desde la oralidad popular. De esta manera narrativa y/o poética, Dalton, atraviesa el tiempo de su presente para criticar irreverentemente a los íconos de las historias oficiales, así como a los biógrafos e historiadores de las mismas. Las historias prohibidas del Pulgarcito comienza con la desacralización de la expresión acuñada por Gabriela Mistral: “…El Salvador, el Pulgarcito de América…” y la coloca en el título del libro y como epígrafe en la primera página del mismo.

En Las historias prohibidas del Pulgarcito, Dalton, inicia su revisión histórica con la conquista española y continúa su viaje de la palabra por la época colonial, las independencias; luego se detiene en el post colonialismo para nombrar como Padre de la Patria al cacique Anastasio Aquino [4] y como Padre de la Unión Centroamericana al General Francisco Morazán. La revisión histórica termina en 1973, un año antes de su primera publicación. En cada una de las épocas estudiadas, Dalton, critica fuertemente a quienes ostentan el poder y los organismo de represión utilizados para ejercerlo.

En el primer poema La guerra de guerrillas en El Salvador (contrapunto), el contrapunto se da en la combinación de dos diferentes melodías en la narrativa de las Cartas de Relación del conquistador español Pedro de Alvarado. Esto se logra al transcribirlas en paráfrasis cuando cambia u omite algunas palabras, o cuando las moderniza o altera para modificar el sentido de la oración. Esta paráfrasis se da como una imitación de la estructura conocida, que al formularla con palabras diferentes amplifica el texto original de acuerdo a sus intereses poético-ideológicos, lo que da como resultado otra interpretación.

Al descontextualizar las Cartas de Relación alvaradianas de la crónica colonial y recontextualizarlas en una estructura poética, Roque Dalton, desenmascara al despiadado Pedro de Alvarado, para abrir el texto a otras interpretaciones. De esta manera se asegura una nueva lectura que muestre a través de la voz del conquistador la voz del otro, otredad que adrede señala cuando, en negrilla, remarca los sentimientos de derrota en Alvarado y la resistencia indoamericana ante la conquista española. Con este recurso de la paráfrasis, el poema se transforma en una crítica a la voz histórica del conquistador Pedro de Alvarado, quien es parodiado en el nuevo intertexto para quitarle el don de gentes y mostrarlo como un capitán de lenguaje ladino y taimado, el innombrable bellaco de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias [5].

……………………………..
Iria a dos o tres leguas de Taxisco
cuando supe que nos había caído atrás mucha gente de
guerra, golpeando
la retaguardia: que me habían matado muchos
de los indios amigos y, lo peor,
que me tomaron mucha parte del fardaje y todo hilado
de las ballestas
y el herraje que para la guerra llevaba. Que no se les pudo
resistir.
……………………………..
Al ver esto,
yo envié a mis mensajeros a los señores de aquí,
para decirles que no fuesen malos,
que mirasen que yo había dado obediencia a Su Majestad
y a mí en su nombre,
que yo no les iba a hacer la guerra ni a tomarles lo
suyo, sino
atraerlos al servicio de Dios Nuestro Señor y de su
Majestad.
Enviáronme a decir que ellos no reconocían a nadie,
que no querían venir,
que si para algo los quería que ahí estaban en la
sierra
esperando con sus armas
…………………………….
(Dalton, Las historias prohibidas 3-11).

Tomando la acotación de las dos últimas secciones del poema, La guerra de guerrillas en El Salvador (contrapunto), a continuación se cotejarán con la segunda Carta de Relación de Pedro de Alvarado fechada en la Ciudad de Santiago de los Caballeros a 28 de julio de 1524, para mostrar como Roque Dalton altera con la paráfrasis la estructura del texto colonial. El subrayado señala la sustitución de palabras y las negrillas, la introducción de nuevas palabras:

E como vi esto, yo envié mis mensajeros a los señores de allí a decirles que no fuesen malos, y que mirasen que yo había la dado obediencia a su majestad, y a mí en su nombre, asegurándoles que viniesen, que yo no les iba a hacer guerra ni a tomarles lo suyo, sino a traerlos al servicio de Dios nuestro Señor y de su majestad. Enviáronme a decir que ellos no conocían a nadie, que no querían venir, que si para algo les quería, que allí ahí estaban en la sierra estaban esperando con sus armas (Alvarado, 30).

De igual modo, en Las historias prohibidas del Pulgarcito, Roque Dalton intertextualiza escritos de su misma época con otros de épocas anteriores. Éste es el caso del poema Un Otto Rene Castillo del siglo pasado, porque en él elabora un texto poético sobre las historias de dos jóvenes a quienes les separa más de un siglo de historia y les relaciona por las semejanzas de su ideología revolucionaria. Es notable que en este poema solamente haya un signo de puntuación, los dos puntos que en estilo directo inician la cita que por estar escrita en bastardillas semeja ser textual.

Mateo Antonio Marure precoz universitario guatemalteco
………………………………
Líder juvenil independentista
se fue a San Salvador a levantar los ánimos
apaciguados
por el fracaso de 1811
incitando al levantamiento a los vecinos de Mejicanos
cuando cayó preso por andar agitando en Guatemala
el Capitán General José Bustamante alegó contra él:
que era uno de los espíritus más inquietos y revoltosos
en toda la provincia
obcecado con las ideas de subversión sin desistir un
momento
…………………………
que los insultos y excesos que había cometido en los
actos más serios
y la insolencia de sus escritos y papeles
manifestaban la incorregibilidad y su loca imaginación
que por todo ello era intolerable su permanencia
en cualquiera de los puntos del reino
…………………………
Otto René digo Mateo Antonio Marure
fue deportado a España a los 29 años
dejando en el abandono a su mujer y su hijo
…………………………
Si el Coronel Carlos Arana Osorio
hubiera sido el Capitán General de entonces
no habría dejado salir para la Habana a Otto digo a
Marure
sino que lo habría asesinado allí nomás
en el cuartel antiguerrillero de Zacapa
o en la Academia del Primer Cuerpo de Policía
o en uno de los apartamentos sellados
de los muchos que tiene la CIA en la ciudad de Guatemala
para matar a estos orgullosos de la Universidad Carolina
(Dalton, Las historias prohibidas, Un Otto 23-24).

Los versos en bastardilla de Un Otto René Castillo del siglo pasado podrían ser una paráfrasis similar a la del poema La guerra de guerrillas en El Salvador (contrapunto). Ésta es una hipótesis basada en la existencia de un índice bibliográfico en el poemario, de lo que se deduce que Roque Dalton investigó fuentes fiables para la creación de los poemas que tocan temas históricos. Uno de los resultados de esta propuesta poética-historiográfica es Las historias prohibidas del Pulgarcito, escrita entre la fina ironía y la parodia, creando de esta forma un testimonio fundamental que se une al de otros autores [6)] militantes de la izquierda [7] del país, preocupados por develar otros aspectos y actores de la historia de El Salvador. Dalton ejecuta su cometido a través de un estilo satírico, una auto licencia histórico-poética que utiliza para infringir las leyes del lenguaje y del estilo.

En la sección de Las historias prohibidas del Pulgarcito que se refieren a la guerra entre Honduras y El Salvador, el poeta toma fechas y fuentes de información de los periódicos de la época, para escribir un discurso de estilo periodístico que semeja las noticias del momento. De esta manera usa la cotidianeidad noticiosa de la actualidad política y con ella reescribe una tesis transformada en poema, que razona sobre los antecedentes de esta confrontación y acentúa los intereses nacionales e internacionales en la región. Con agudeza poética formula en estilo cronístico un texto que adoctrina y que persuade hacia la reflexión política, a través de una narración que comprende cinco aspectos que se cohesionan en una súper-estructura con: la utilización del lenguaje; la cita de una fuente confiable de información periodística internacional; la fecha del evento histórico; la posibilidad de corroboración de los datos; la lectura que tiende a la ambivalencia entre una cita y una reconstrucción dogmática.

San Salvador, 30 de junio de 1969 (AFP). El éxodo de salvadoreños desde Honduras se ha intensificado notablemente. Informaciones de fuentes oficiales indican que ya pasan de 75 mil los salvadoreños que han reingresado al territorio nacional y que el ritmo del éxodo aumenta por horas. El conocido terrateniente e industrial, don Emeterio Regalado Borghi, en declaraciones que no fueron publicadas por la prensa local, expreso: “Ha llegado la hora de los fusiles. O los disparamos contra el gobierno de Honduras o los vamos a tener que disparar muy pronto contra los salvadoreños que sobren en este país.” (Dalton, Las historias prohibidas, Poema XXX 218).

Esta creación de narrativa palimpséstica acerca de la guerra entre Honduras y El Salvador está concebida a partir del mismo esquema estructural de la crónica periodística, un característico elemento común que cohesiona el contenido y le da unidad de sentido a la narración. Este nuevo relato tiene una composición de doble mensaje que destaca el hecho histórico y al mismo tiempo lo altera para narrar la versión roquiana de la situación socio-económico que desencadenó el conflicto bélico. Es innegable la perspicacia con la que Roque Dalton usa la sátira y al mismo tiempo sigue siendo coherente con la continuidad del desarrollo de los acontecimientos.

Monólogo del planificador hondureño al mismo tiempo progresista y hábil (versión de Orlando Fernández): “Para llevar a acabo la Reforma Agraria que la Alianza para el Progreso demanda, debemos repartir algunas tierras. El problema está en cuáles son estas tierras a repartir. Afectar la propiedad privada de la United Fruit Company norteamericana es tabú. Si tocamos la propiedad de la gran oligarquía terrateniente hondureña, la Reforma Agraria sería comunista. Echar mano de los bosques nacionales sería muy caro. No quedan, pues, sino las tierras explotadas por los inmigrantes salvadoreños, que son 370 mil hectáreas. Si expropiamos a los guanacos, mostraremos sentido patriótico, pues recuperaremos para los hondureños tierras en manos extranjeras. ¿Qué la United Fruit es también extranjera, por ser yanqui? Eso no viene al caso. Es un simple problema aritmético ya que los salvadoreños que amenazan la integridad territorial de Honduras son 300 mil, mientras los residentes yanquis no son más que tres mil y nos ayudan a civilizarnos. Aún más: […] nos asemejaremos a los reformistas agrarios yanquis al repartir las tierras que les arrebataron a los indios. Y […] para demostrar que somos radicales, decretaremos la expropiación de los salvadoreños sin ningún tipo de indemnización.” (Dalton, Las historias prohibidas, Poema XIV 214).

En este monólogo no hay una fecha establecida, pero ésta puede deducirse por la localización del poema en la sección que examina la guerra entre Honduras y El Salvador. El análisis que Dalton hace de la situación socio-económica-histórica, es viable de acuerdo a otros historiadores que han estudiado las causas de este conflicto [8]. Una guerra que se dio por razones eminentemente socio-económicas y que fue catalogada como la Guerra del Fútbol [9], a raíz de la derrota hondureña ante el equipo salvadoreño en junio de 1969.

Estudiar la poesía de Roque Dalton es recibir un golpe a la conciencia, porque a los salvadoreños les remueve los recuerdos vividos en el silencio, les incita a tratar de liberar las ataduras de omisión para reanalizar a los personajes históricos mencionados en sus libros, por medio de un lenguaje coloquial salvadoreñísimo, intercalado de localismos y vulgarismos. Ésta es una poesía que denunció el atávico entorno socio-histórico de la opresión y llamó a una la lucha armada. También, es la que abrió la expresión poética hacia un estilo llanamente libelo-coloquial al utilizar la ironía punzante. En Dalton, el poema se transforma en un canto de liberación, un discurso irreverente que tiende al levantamiento de masas. Una sátira poética donde patenta su idealismo y con la cual pretende suscitar un hondo sentimiento de lucha. Poemas que fueron aprendidos en secreto y pronunciados en tatús clandestinos [10], sombras y silencios desde donde salieron a las calles para indiscriminadamente desgajarse en explosivos versos revolucionarios.

Vázquez Olivera señala que Las historias prohibidas del Pulgarcito no tiene una proyección disciplinaria porque Dalton creía que la historiografía era incapaz de resolver el dilema fundamental de la existencia social: la injusticia, la desigualdad, el egoísmo y la violencia; por lo que en Dalton la perspectiva de un canon historiográfico que subraya que el único y auténtico propósito de la historia es el de explicar el presente del hombre a través de su pasado, no tiene vigencia. En la premisa roquiana, la historia puede ser un instrumento para la manipulación política cuando escribe: (15-16).

No existen los “misterios de la Historia”
Existen las falsificaciones de la Historia,
las mentiras de quienes escriben la Historia.
La Historia de la mal llamada “guerra del Fútbol”
la han escrito la CIA y el Pentágono
y los servicios de Inteligencia de los Gobiernos
de El Salvador y Honduras…
los agentes de publicidad de la industrias de la Integración
…………………………….
la guerra imperialista-oligárquico-burguesa-gubernamental
contra los pueblos de Honduras y El Salvador.
(Dalton, Las historias prohibidas, poema XXXVI: Reflexión 212)

Sin embargo, la poesía de Roque Dalton es un proyecto armado de la izquierda radical (Vázquez Olivera 15), el que nació como una opción a las historias oficialistas para rescatar del olvido y la trasgresión a los héroes que han sido ocultados o deformados en los proyectos histórico-liberalistas. Una poesía transformada en una herramienta iconoclasta de historiografía, que de manera heterodoxa interconecta los intereses geopolíticos internacionales. En Roque Dalton los versos de enunciado subversivo son para hacerse sentir interiormente en el lector, como poeta y como pueblo. Su poesía es testimonial cuando expone hechos, datos o motivos referentes a la libertad y la justicia social; testimonio cuyo primer destinatario es el pueblo salvadoreño. No obstante, los testadores son quienes estudian en sus versos una historia colmada de silencios y medias voces. Una historia salvadoreña intercalada por forzadas dictaduras, juntas de gobierno, gobiernos militares y golpes de estado; situaciones políticas desde donde surgieron estilos literarios encriptados en códigos lingüísticos. Una época en la cual nació y surgió un poeta llamado Roque Dalton, quien se atrevió a gritar en su poesía contra cualquier doctrina que restringiera el ideal humano de libertad.

En Las historias prohibidas del pulgarcito, el poeta no solamente se enfoca en la historia de El Salvador, sino que también reflexiona sobre los factores socio-políticos y la complicada trama en que se basan las relaciones de toda la región centroamericana con las potencias extranjeras. Un revisionismo que, con algunas excepciones, continúa a lo largo de toda su obra. Para Roque Dalton la situación histórico-política es la canana desde donde toma las municiones para cargar su arma de guerra poética, cuando decide transformarla en una pieza de metralla con la cual dispara sus proyectiles lingüísticos.

Agradecido te saludo poesía
porque hoy al encontrarte
(en la vida y en los libros)
ya no eres sólo para el deslumbramiento
gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
ayudarme a servir
en esta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
no eres ya la alternativa espléndida
que me apartaba de mi propio lugar.

Y sigues siendo bella
compañera poesía
entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
entre mis manos o sobre mi espalda.

Sigues brillando
junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
en las ciudades y los montes de mi país
de mi país que se levanta
desde la pequeñez y el olvido
para finalizar su vieja pre-historia
de dolor y de sangre.
(Dalton, Antología poética de Roque Dalton A la poesía 59).

Tomando el registro de la poesía roquiana, un panegírico a Roque Dalton podría decir que usa la palabra como la munición menuda con la que arma la pieza de artillería, para convertirla en una trinchera llamada poema. Bastión de una obra que se ha detenido en el tiempo para exponer al juicio de la historia, la factura altísima de sangre y sufrimiento que pagó el pueblo salvadoreño durante los primeros tres cuartos del siglo XX, una cuenta que se mantendrá pendiente mientras no se escriba una historia oficial que incluya las versiones que aún permanecen en el silencio y la desmemoria. Silencio que debe ser roto para cerrar el ciclo de la implícita u obligada complicidad, porque no siempre es cierto el popular dicho: el que calla otorga.

El Salvador será un lindo
y (sin exagerar) serio país
cuando la clase obrera y el campesinado
lo fertilicen lo peinen lo talqueen
le cúren la goma histórica
lo adecenten lo reconstituyan
lo echen a andar.

El problema es que hoy El Salvador
tiene como mil puyas y cien mil desniveles
quinimil callos y algunas postemillas
cánceres cáscaras caspas shuquedades
llagas fracturas tembladeras tufos.
Habrá que darle un poco de machete
lija torno aguarrás penicilina
baños de asiento besos de pólvora.
(Dalton, Antología poética de Roque Dalton El Salvador será 85-86).

La tierra salvadoreña fue fertilizada por las sangre de miles de víctimas inocentes que murieron en el fuego cruzado. Obreros y campesinos, así como militares y guerrilleros que murieron en las montañas, las calles y las ciudades. Después de toda la debacle de la guerra civil, que dividió a los salvadoreños en múltiples facciones ideológicas, El Salvador continúa teniendo quinimiles de cánceres y miles de llagas. Algunos desniveles políticos minimizaron las posturas ideológicas, pero los desniveles socio-económicos se acentuaron en cada estrato de la sociedad salvadoreña. Al menos, por ahora, sin ningún temor se puede leer la obra literaria de Roque Dalton. Una lectura que puede darse en un ambiente alejado del miedo. Este es un cambio para todos aquellos que tuvieron que vivir en el silencio de una época, en la cual, quien se atrevió a utilizar la palabra como instrumento de protesta fue encarcelado, exiliado, autoexiliado o tuvo que vivir en la clandestinidad.

Todos nacimos medio muertos en 1932
sobrevivimos pero medio vivos
cada uno con una cuenta de treinta mil muertos enteros
que se puso a engordar sus intereses
sus réditos
y que hoy alcanza para untar de muerte a los que siguen
naciendo
medio muertos
medio vivos.

Todos nacimos medio muertos en 1932.
Ser salvadoreño es ser medio muerto
eso que se mueve
es la mitad de la vida que nos dejaron.
………………………………
(Dalton, Las historias prohibidas del Pulgarcito Todos 128).

Roque Dalton fue uno de los que escribieron desde el callado grito del pueblo salvadoreño. Un clamor que se gestó desde diversos géneros de la palabra, para crear con la totalidad de su obra literaria múltiples perspectivas de lecturas. La obra de Roque Dalton es un documento historiográfico iconoclasta. No obstante, su obra es un aporte para la recuperación de la memoria porque ofrece datos para el análisis de la expresión o la represión de las voces dialógicas en la historia y la cultura salvadoreña; la que en busca de su identidad continua tratando de comprender los cambios del proceso de paz. Una sociedad que está siendo absorbida por la futilidad que no permite análisis profundos y donde las corrientes artísticas son una mercancía. Un mundo donde el reto para los escritores es permanecer como una lectura viva sobre la página escrita.

 

Notas

[1] La historiografía constituye un aspecto medular de la configuración ideológica y política de todo Estado nacional. Siempre controvertida, hilvanada generación tras generación con retazos alternados de recuerdo y olvido, la historia escrita constituye al mismo tiempo memoria vital y también testimonio de las distintas maneras en que dicha memoria ha sido preservada. Y ese estilo, la forma peculiar en que los pueblos y Estados recrean su pasado, dice tanto de sí mismos como las propias narraciones que configuran su Historia. Extrañamente, en El Salvador el quehacer historiográfico ha contado desde siempre con escasos adeptos [una] extraña vocación de “desmemoria”, que sin duda constituye un aspecto característico de la cultura salvadoreña (Vázquez Olivera, 1-4).

[2] LA MEMORIA ES UNA HERRAMIENTA de historicidad. Constituye la expresión del trabajo, individual o colectivo, que puede llevar a cabo un sujeto sobre su historia en un intento por conferirse libertad, autonomía, creatividad, ante las múltiples determinaciones de las que es producto. Aunque nadie pueda cambiar la historia, en la medida en que lo acontecido ya aconteció, cada quien puede cambiar la manera en que la historia actúa en él (Gaulejac, 31).

[3] La obra poética de Roque Dalton queda abruptamente inconclusa cuando miembros de la facción guerrillera a la pertenecía le enjuician bajo el cargo de espionaje para la CIA. El poeta que Sufría de amor por El Salvador, se moría de frío por El Salvador y de rabia y de risa [fue asesinado en] El Salvador el 10 de mayo de 1975 los mismos guerrilleros empeñados en su misma lucha. (Poniatowska, Elena. Prólogo a Un Libro Levemente Odioso). Este hecho nunca ha sido completamente esclarecido y continua vigente en la historia salvadoreña.

[4] Hacia finales de los años cincuenta Arias Gómez asumió la encomienda de orientar ideológicamente a Roque Dalton y otros jóvenes escritores de la llamada “generación comprometida”. Entre otras cosas, buscó transmitirles su propio interés en combatir la versión convencional de la historia salvadoreña, y proponer en cambio una versión alternativa, “comunista”, es decir inspirada en el marxismo pero también nacionalista y sobre todo apegada a los lineamientos partidarios. Él mismo había iniciado dicha tarea al emprender el rescate historiográfico de figuras negadas por la mitología gavidiana y el discurso oficial, como el cacique Anastasio Aquino, dirigente de la sublevación de los indios nonualcos en 1833, o el fundador del PCS, Farabundo Martí, fusilado tras la revuelta popular de 1932 (Vázquez Olivera, 6-7).

[5] En la Brevísima relación de la destrucción de las Indias Bartolomé de las Casas menciona las acciones de Capitán Pedro de Alvarado sin mencionar su nombre: Después de llegado a ellos, envío capitanes y mucha gente por toda aquella tierra que robaban y mataban y destruían cuanta gente y cuantos pueblos y gente había (Casas, 114). Las hazañas y crueldades de este hombre enemigo de Dios […] Dicen más los testigos en aquella probanza, que han sido tantas y tan grandes las crueldades (Las Casas, 170). La probanza a la que Bartolomé de las Casas se refiere está contenida en el Proceso de Residencia Contra Pedro de Alvarado, documento compilado en 1847 por Ignacio Rayón.

[6] En la segunda mitad del siglo XX, algunos intelectuales militantes de izquierda, como Pedro Geoffroy Rivas y Oswaldo Escobar Velado, desde la poesía, y Jorge Arias Gómez, incorporaron a los sectores subalternos, especialmente a los indígenas en la historia nacional, como una forma de rechazo a la tradicional historia liberal que daba todo el protagonismo a los próceres independentistas y a los caudillos. Los resultados más conocidos de esos esfuerzos son los trabajos de Arias sobre Anastasio Aquino y Farabundo Martí. Pero definitivamente quien más impactó en el imaginario popular fue Roque Dalton, y lo hizo siguiendo un modelo historiográfico muy poco apegado al canon de la historia marxista clásica (López).

[7] Roque Dalton dedica al Dr. Arias Gómez “Cantos a Anastasio Aquino” (CONCULTURA, No pronuncies mi nombre: poesía completa I, 314) y el libro Taberna y otros lugares, que en 1969 recibió el premio Casa de las Américas. Este poemario, dedicado por su autor a Jorge Arias Gómez, resume la trayectoria personal de Roque Dalton durante la década de los sesenta, sus cárceles y exilios, sus peripecias personales en Europa oriental y sus dolorosas reflexiones acerca de la patria (Vázquez Olivera, 12).

[8] La llamada Guerra del Futbol entre El Salvador y Honduras en 1969 fue otro conflicto centroamericano que involucro de manera dramática a los grupos dirigentes y los factores económicos de tierra, capital y trabajo (Stone, 71).

[9] Cuando Pipo Rodríguez corrió tras el balón en dirección al arco hondureño bajo la lluvia azteca de ese 27 de junio de 1969, nunca imaginó que su gol pasaría a la historia. No sólo porque hizo que El Salvador diera un paso más rumbo al mundial México 70, sino porque se recordaría la justa deportiva como pretexto para nombrar la guerra que el Ejército salvadoreño libró con el Ejército hondureño, del 14 al 18 de julio de 1969 […] Desde mucho antes de la década de 1960, El Salvador, el país más pequeño del istmo, con una gran densidad demográfica (3 millones 300 mil habitantes en ese tiempo), enfrentaba el histórico problema de la tierra y la industria no podía absorber la población desempleada. Honduras por su parte –con 112 mil 88 kilómetros cuadrados y apenas 2 millones de habitantes para ese entonces– se antojaba como un paraíso laboral, por lo cual miles de salvadoreños cruzaron la frontera. La presidencia del coronel Oswaldo López Arellano en Honduras enfrentaba falta de inversión pública, presión por aplicar la reforma agraria (La Guerra de las 100 horas).

[10] Para introducirse en el tatú (cueva) hay que reptar durante un pequeño trecho. Dentro, […] un habitáculo con capacidad para cinco personas. “En la parte alta del volcán teníamos algunos donde instalaban hasta hospitales camuflados que disponían de planta de luz. Esto está todo lleno de huecos”, explica Concepción Alvarado, mientras señala hacia el pequeño agujero en la bóveda de la gruta que sirve de respiradero (Espinoza).

 

Obras citadas

Alvarado, Pedro, et al. Cartas de Relación y Otros Documentos. San Salvador: CONCULTURA, 2000.

CONCULTURA, No pronuncies mi nombre: poesía completa I. San Salvador: Dirección de Publicaciones, 2005.

Dalton, Roque. Las historia prohibidas del pulgarcito. Mexico: Siglo XXI editores, 1999.

--- “A la poesía” Antología poética. Artepoetica.net. 23 Nov. 2008 <http://www.artepoetica.net/roque.htm>

Espinoza, Javier. “Testigo Directo: La rehabilitación del volcán maldito.” El Mundo.es 24 Mar. 1997. 28 Nov. 2008. <http://www.elmundo.es/1997/03/24/ultima/index.html>

Gaulejac, Vincent de, Revista Mexicana de Sociología, Trans. Haydee Silva Ochoa.
Vol. 64, No. 2, (Apr.- Jun., 2002), pp. 31-46 Universidad Nacional Autónoma de México 10 Nov. 2008 < http://www.jstor.org/stable/3541493>

“La Guerra de las 100 horas.” La Prensa Grafica.com 23 Nov. 2008 <http://www.laprensagrafica.net/especiales/2004/100horas/>

Las Casas, Bartolomé. Brevísima relación de la destrucción de las indias. 14ª ed. Ed. André Saint-Lu. Madrid: Cátedra, 2005.

López, Carlos Gregorio. “La historia cultural en El Salvador: Un campo de estudio en ciernes.” DIÁLOGOS. REVISTA ELECTRÓNICA DE HISTORIA. Escuela de Historia. Universidad de Costa Rica. 10 Nov. 2008 <http://www.historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2005/vol-2-5gregorio.htm>

Poniatowska, Elena. Prólogo a Un Libro Levemente Odioso. 8 Sep. 2008
<http://www.literatura.us/roque/elena.html>

Rayón, Ignacio, eds. Proceso de Residencia Contra Pedro de Alvarado y Nuño de Guzmán. México: Impreso por Valdés y Redondas, 1847.

Stone, Samuel Z. El legado de los conquistadores: Las clases dirigentes en la América Central desde la conquista hasta los sandinistas. San José: UNED, 1993.

Vázquez Olivera, Mario. “País mío no existes”. Apuntes sobre Roque Dalton y la historiografía contemporánea de El Salvador. 15 Sep. 2008 <http://collaborations.denison.edu/istmo/n11/articulos/pais.html>

María Elena Arias-Zelidón, salvadoreña-norteamericana, nació en San Salvador, El Salvador. Una tierra de claroscuros terremotos, golpes de estado, y una guerra civil. Donde las luces de los altos contrastes van desde las costas del Océano Pacifico, hasta los valles y montañas. En esta tierra de vivencias se graduó de la Universidad Dr. José Matías Delgado, con una Licenciatura en Diseño Ambiental. Como periodista colaboró en El Salvador en la redacción de artículos sobre diseño para La Prensa Grafica y El Diario de Hoy. En los Estados Unidos escribió para Hola Berks-Reading Eagle entrevistas y artículos sobre arte. Al mismo tiempo, inició su trabajo de arte visual, el cual abarca desde el abstracto hasta el arte figurativo. Obra artística que entrelaza en sus escritos de poesía y cuento. Actualmente, estudia una maestría en Lengua Española y Literatura en Villanova University. En el otoño, del 2009, comenzará estudios de doctorado en Temple University.

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