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	<title>Joseph-Robertson.com &#187; ensayo</title>
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		<title>El peso del mundo</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 00:42:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.E. Robertson</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cafe Sentido]]></category>
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		<description><![CDATA[Estamos acostumbrados a pensar que sabemos cuál es la forma del mundo, cómo es la situación del ser humano en el universo, qué cosas sufre y por qué, o por lo menos qué cosas no puede aceptar y por qué, y es obvio, siendo seres humanos, todos y cada uno de nosotros vive la tentación de pensar que sabemos, con autoridad, de qué va esto que llamamos la condición humana. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estamos acostumbrados a pensar que sabemos cuál es la forma del mundo, cómo es la situación del ser humano en el universo, qué cosas sufre y por qué, o por lo menos qué cosas no puede aceptar y por qué, y es obvio, siendo seres humanos, todos y cada uno de nosotros vive la tentación de pensar que sabemos, con autoridad, de qué va esto que llamamos la condición humana.</p>
<p>Pero no. No podemos saberlo todo, y cuánto más se pone uno a buscar, más obvio llega a ser que no podemos llegar a saberlo todo. Lo que sí podemos saber, el peso del mundo es siempre más que lo que podemos averiguar con los humildes cálculos derivados de la vida de una sola persona. Hay que salir a buscar indicios y reportajes de cómo es la vida de los demás, de qué cosas viven, cómo y cuánto sufren, y qué peligros inadvertidos acechan en las sombras de su día a día.</p>
<p><span id="more-464"></span>El peso del mundo, se podría decir, está en la distancia que hay entre lo que sabemos y lo que hay, lo que podemos experimentar y lo que en toda su amplitud es la experiencia del ser humano. Saber que hay algo más allá de nuestro conocimiento, saber que hay diferencia, válida, y que la elegida no es la única manera de hacer las cosas, es fundamental para poder asignarle a cada uno de los demás su dignidad humana básica.</p>
<p>Y eso tiene que ser la base de cualquier intento de montar un comentario serio sobre la condición humana, o una crítica viable de ninguna política. Porque el animal parlanchín del ser humano siempre encuentra la manera de elevar, o de repente o con mucho labor, por lo menos una parte del otro extremo del discurso, y ante esas herramientas, la crítica que propone uno tiene que buscarse en hechos y en la propuesta de que todos somos humanos y es posible <em>elegir</em> entre ideas y permutaciones.</p>
<p>Ahora, partiendo de ahí, tomando por dado que no hay que partir de la base que tome por dada su incontrovertible validez, sino basándonos en la libre elección de los intelectos entre bases, y métodos más o menos perjudicados, podemos decir que el peso de todas las cosas y de todas las experiencias posibles se vuelve más visible, más táctil, más posible de medir en sus imposibles estadísticas de vastedad y repetición: miles, miles de millones, 4,5 generaciones por siglo, cien siglos, expansión al parecer infinito…</p>
<p>Todo eso nos lleva a contemplar un darwinismo socio-económico, recursos primordiales desgastados, varios océanos de gotas de agua salada o relativamente limpias o no limpias, millones de especies vivas inauditas, incontables razones no adecuadas para la catástrofe de la guerra, sin mencionar todo aquello que no podemos llegar a saber… y el problema de punto de vista, o sea, conocimiento que sólo se puede aproximar, y eso sólo a través de la comunicación en condiciones de apertura y de buena fe.</p>
<p>Todo lo que podría ser luz, sustancia sin peso, la agilidad de todos los saberes entremezclándose, se vuelve pesado, le da gravedad a la experiencia humana, cuando cortamos las vías de comunicación, cuando la técnica armamentística —en la física o en la metafísica— reemplaza la comunicación abierta y llevada a cabo desde la buena fe.</p>
<p>Cuando lo humano deja de ser visible porque el proyecto de la cosmología comienza a descontar, marginar o ignorar verdades también humanas, encontramos que el otro ya no parece humano, una amenaza terrible, que los demás seres que ocupen el espacio humano carezcan tanto de humanidad como para darnos miedo de nuestra propia especie. Es eso que luchamos por prevenir; es eso que está en los cimientos de cualquier visión de la justicia, que lo humano no se deshumanice, que no tengamos que vivir entre seres anti-humanos.</p>
<p>El problema es que somos nosotros, los seres humanos, que con una deliberación inconsciente vamos borrando las evidencias de dignidad básica humana que pueda haber en los demás, para dar más fuerza a nuestros impulsos políticos e ideológicos, para poder sentir la aparente seguridad de un contraste evidente e innegable. Descartamos la semejanza y la comunicación entre valores, porque conviene pensar que tenemos que luchar contra el otro, para construir a base del miedo el sentido de equipo, comunidad, esencia: cada uno un consuelo existencial antes de todo.</p>
<p>Y ¿por qué buscar así, entre tanto enredo y tanta falta de compromiso, nuestros consuelos existenciales? por qué tanta necesidad de hacerlo que podemos rechazar a nuestra propia especie, y a futuras generaciones, y a los verdaderos valores éticos compartidos entre una comunidad y otra?</p>
<p>Porque tenemos miedo de los huecos en nuestro conocimiento; esos huecos son ignorancia, y sabemos que el saber es lo que nos protege de un mundo salvaje y cruel… si el enemigo no es ya nuestra propia ignorancia, sino otro ser (menos) humano culpable y sospechoso, podemos refugiarnos en el sueño de nuestra omnisciencia y en la fortaleza de nuestros prejuicios contra todas las verdades no aceptables que ni hemos comenzado a pensar.</p>
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		<title>La distancia expresiva</title>
		<link>http://www.casavaria.com/jr/2009/02/01/311/la-distancia-expresiva/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Feb 2009 19:34:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.E. Robertson</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaguar y cascada]]></category>
		<category><![CDATA[books]]></category>
		<category><![CDATA[ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[español]]></category>
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		<description><![CDATA[Amor, lejanía, indecisión, tremendismo en minucia, amigos y familiares que se van, el hogar que se desintegra, el cuerpo que vive una vida y la desvive a la vez : el ser humano es en su más profundo altruismo también egoísta, hay siempre la base del yo que lo vive todo, lo graba todo, lo recuerda y lo reformula todo, a su manera y en el idioma que más le va... ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Amor, lejanía, indecisión, tremendismo en minucia, amigos y familiares que se van, el hogar que se desintegra, el cuerpo que vive una vida y la desvive a la vez : el ser humano es en su más profundo altruismo también egoísta, hay siempre la base del yo que lo vive todo, lo graba todo, lo recuerda y lo reformula todo, a su manera y en el idioma que más le va&#8230;</p>
<p>el reto de todo contacto humano, cerebral-emocional-social, es que no sólo hay distancia física y distancia metafísica, hay también la distancia expresiva, que hace que las mismas palabras que uno elige para expresar la verdad pueden esconderla, y eso aunque se apliquen con la pura intención de dar &#8220;toda la verdad&#8221; y más&#8230;</p>
<p>nos perdemos, nos perdemos todos en el juego de lenguaje, en el desafortunado enfrentamiento entre la intención y el significado, exagerado por la imperfección del medio y por las idiosincracias de la mente humana, que lo inventó y lo aplica&#8230;</p>
<p><span id="more-311"></span>nos perdemos buscando La Solución, la verdad, el proyecto mesiánico, el armamento que más vale, y atacamos buscando probar esos armamentos, y arranca ahí la carrera, y nos ponemmos a defender en serio, olvidando por conveniencia que la provocación fue sólo una prueba&#8230;</p>
<p>es común en estos momentos, por lo menos en Barcelona, pero diría en Europa en general, la idea de que el cinismo, si se aplica en moderación, más que una excusa para abusar de la gente, es una vía directa a &#8220;la verdad&#8221; esencial de las cosas :</p>
<p>conduce, esta convención entre cómplices esquivos al pensamiento serio, o al auto-análisis, a la absoluta certeza de que &#8220;yo&#8221;, su yo particular, siente las cosas porque son &#8220;la verdad&#8221;, mientras los demás, al expresar sus sentimientos, son &#8220;infantiles&#8221; y egoístas&#8230;</p>
<p>he dicho que &#8220;muddling through&#8221; es el zeitgeist, pero se podría decir que el proyecto colectivo, radicado en cada uno a su vez, disperso y fragmentado, porque de eso se trata, es el narcisismo perdonado, siempre en busca de lo último que lo exculpe de cualquier obligación humana&#8230;</p>
<p>nos perdemos en críticas a los demás y en juicios de valores sobre la capacidad, la capacidad orgánica inclusa, de que puedan ser sensibles, humanos, altruistas o interesarse en el nivel más básico :</p>
<p>el resultado es que cada uno se aleja a puñetazos relativistas de los demás y todos se quedan con la idea de que el cinismo es lo más listo que hay, pero no es así, tenemos muy literalmente que tomar en cuenta que no es siempre ni malicia ni desprecio ni indicio de la validez del cinismo que haya falta de claridad o de comprensión; tenemos cada uno parte del tejido de murmullos que somos entre todos, y entre cada uno, hay espacios no hilvanados, vacíos y encrucijadas donde las vías de comunicación se tocan pero no se funden en una, no se trenzan ni realmente tienen intención de ser una sola verdad&#8230;</p>
<p>comprender que esa distancia existe, que no es ni culpa de nadie ni un fallo en la superficie del universo, que no significa ni tontería ni falta de intensidad en la vida de los demás, que no es necesariamente muestra de una falta de esfuerzo, no de por sí, es comenzar a entender nuestro papel en la comunicación, y comenzar a saber qué es poner un esfuerzo, qué es abrirse, ser tolerante, intentar aprender, y hasta qué punto nuestro propio discurso pueda ser relevante o influir en la vida de los demás&#8230;</p>
<ul>
<li>Estrenado en junio del 2007, <a href="http://www.casavaria.com/esp/lit/jr/distancia-expresiva.htm">en Casavaria</a></li>
<li>Re-editado el 2 de julio del 2007, <a href="http://www.casavaria.com/elindulnek">en Elindulnék</a></li>
<li>Figura en el libro, <a href="http://www.casavaria.com/books/cava/014-jaguar"><em>Jaguar y cascada</em></a></li>
</ul>
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		<title>Los desconfiados devotos</title>
		<link>http://www.casavaria.com/jr/2008/05/20/275/los-desconfiados-devotos/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 May 2008 19:05:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.E. Robertson</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cafe Sentido]]></category>
		<category><![CDATA[cultural psychology]]></category>
		<category><![CDATA[ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[español]]></category>
		<category><![CDATA[La vita è bella!]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[La desconfianza no es un estado de ánimo, no es una reacción a la desdicha; es una doctrina, y existe una secta dispersa que la difunde. Esta secta consta de una gente que apuesta abiertamente por la desconfianza, como cosmología o plan de vida, una lógica venenosa contra la que poco se puede hacer, porque su fuerza radica en la decisión total de sus congregantes de vivir en la desconfianza, confiados hasta la última en que no puede haber otra forma de vida más inteligente. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La desconfianza no es un estado de ánimo, no es una reacción a la desdicha; es una doctrina, y existe una secta dispersa que la difunde. Esta secta consta de una gente que apuesta abiertamente por la desconfianza, como cosmología o plan de vida, una lógica venenosa contra la que poco se puede hacer, porque su fuerza radica en la decisión total de sus congregantes de vivir en la desconfianza, confiados hasta la última en que no puede haber otra forma de vida más inteligente.</p>
<p>Esta falacia se utiliza, entonces, para dos fines claves: 1) reducir el valor de las situaciones donde la confianza parece traer fuerza, bienestar y una resistencia sana; 2) justificar comportamientos que no se pueden justificar dentro de una ética coherente. La desconfianza doctrinal, por lo tanto, se aprovecha, como arma, de la posibilidad de utilizar los desengaños ya existentes para los demás para no entrar en ninguna responsabilidad —ni en la consciencia de la responsabilidad— por los desengaños ocasionados por la misma desconfianza como trato interpersonal.</p>
<p><span id="more-275"></span>La parte más delicada de cualquier contacto con los febriles y celosos seguidores de la desconfianza suele ser el tener que evitar, a todo coste, ponerle en evidencia al desconfiado. Este requisito resulta del hecho de que aunque sea al nivel del subconsciente, todos reconocemos que hay cierta calidad de vida deseable que sólo se peude lograr a través de relaciones de confianza. Al desconfiado devoto, por lo tanto, le conviene una paranoia habitual, y se espanta cuando se da a conocer de qué religión se confiesa realmente.</p>
<p>Revelar la desconfianza muchas veces es la chispa que prende fuego a cualquier trato sensato o entregado que se haya tenido con el desconfiado, reduciéndolo a cenizas, porque se encuentra a la defensiva, y se pone a luchar por la verdad eterna de su fe, con una ceguera sangrienta.</p>
<p>La desconfianza también se vincula íntimamente con los cambios radicales de estado de ánimo. Cualquiera puede pasar por este proceso, pero el desconfiado fiel y convencido cede a estas mutaciones casi viciosamente, porque su doctrina requiere vivir en la presión extrema de la sospecha constante y universal.</p>
<p>La máscara más aprovechada por el desconfiado devoto es la idea de que las cosas radicales son poco frecuentes: la verdad es que la doctrina de la desconfianza requiere un fundamentalismo tan extremo que descarta por absurdos todos los demás puntos de vista.</p>
<p>Ahora, el desconfiado rápidamente aprende a disimular su totalitarismo —por no querer despertar en los demás las mismas armas “defensivas” que despliega contra ellos—, encubriendo sus meditaciones en un forro de lógica y “realismo”. Todo es evidente, y el mismo místico de la desconfianza dirá que tiene pruebas, por muy imprecisas o sutiles que sean. A veces te hablará de mensajeros, individuos o eventos que han señalado definitivamente que no queda otra opción que dedicarse de por vida a una desconfianza misántropa y hasta misionera.</p>
<p>Pero el tremendo mito del que te hable con ganas y energía de su propia desconfianza autoconvencida, es que tenga algo que ver con aceptar que haya desengaño y sufrimiento en la vida. No es así, sino todo lo opuesto. La religión de la desconfianza realmente se basa en el miedo al desengaño y el rechazo perjudicado de todo aquello que tenga la posibilidad de traerlo.</p>
<p>Se trata de una armadura pesada y cara de llevar puesta, que enmudece los sentidos y la percepción y subasta la imaginación a las obsesiones más pueriles y pasajeros. Y eso es parte de su hechizo, que distrae al devoto de sus penas, ayudándolo a convencerse de que las incidencias y los ejemplos más triviales son de una importancia casi universal, le dejan construir un mundo hecho según esta visión enfermiza. Y ese esfuerzo perversamente “constructivo” es lo que más hay que temer en el contacto con un verdadero desconfiado devoto, porque su fundamentalismo le obliga a intentar hacerte parte de su gran engaño.</p>
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		<title>Del órgano conceptualizador, disuelto en el lenguaje</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 19:08:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.E. Robertson</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaguar y cascada]]></category>
		<category><![CDATA[books]]></category>
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		<category><![CDATA[poética]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Sabemos sobre qué terreno pisamos, qué fundamento se levanta debajo de nuestros pies para darnos lugar? si las palabras tienen un peso variable incluso en el momento en que se dicen, y cuál es el trasfondo de esa variación? o sea, qué mensaje escondido pueda haber en la energía que conllevan y dejan caer sobre nuestra percepción de la realidad? sabemos, acaso, si hay significado alguno ni constancia en la forma que elegimos para expresarnos, si tal vez vayamos construyendo dos historias a la vez, la que nos sirve ver en el momento y la que veremos con tiempo, cuando otro significado nos sirve de una manera más completa… ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Sabemos sobre qué terreno pisamos, qué fundamento se levanta debajo de nuestros pies para darnos lugar? si las palabras tienen un peso variable incluso en el momento en que se dicen, y cuál es el trasfondo de esa variación? o sea, qué mensaje escondido pueda haber en la energía que conllevan y dejan caer sobre nuestra percepción de la realidad? sabemos, acaso, si hay significado alguno ni constancia en la forma que elegimos para expresarnos, si tal vez vayamos construyendo dos historias a la vez, la que nos sirve ver en el momento y la que veremos con tiempo, cuando otro significado nos sirve de una manera más completa…</p>
<p><span id="more-278"></span>sonidos, alarmas, trayectorias de discurso y transferencia, herramientas y elementos, que en su conjunto forman o una imagen u otro, una plataforma para la comprensión de la experiencia, según las condiciones que queremos poner a la experiencia, como tal (manera de presentarse, de ingerirse, de perdurar, plazo de permanencia, grado de sabor y /o de desencuentro) : el lenguaje surge de estructuras que sólo el lenguaje integra, esconde o comunica, y las ideas, los conceptos, la cosmología, pueden salir así también, de un colectivo generativo que va pasando de un conjunto de posibilidades a otro, que traslada, sin decirlo en voz alta, la próxima filosofía sobresaliente, que a su vez, y aunque sea la ‘creación’ más o menos íntegra de una mente, gozando de un método y una situación propios, saldrá de los códigos implícitas en el sistema y en el lenguaje, ya en uso…</p>
<p>la consciencia humana, en su debate humanista civil, teórico y demócrata, aunque parezca que se hundan estos elementos en un tiempo determinado, forman una especie de órgano conceptualizador, que sigue generando las pistas para llegar más allá de las convenciones actuales, privilegiando la agilidad intelectual, para penetrar más en lo abstracto, dar más forma a lo todavía informe, imperceptible; o sea, la filosofía es la exploración de ese terreno donde lo percibido y lo imperceptible ocupan un mismo contexto y ejercen fuerzas semejantes, o por lo menos relacionados, sobre el intento de captar y relacionarlos…</p>
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