El peso del mundo
Estamos acostumbrados a pensar que sabemos cuál es la forma del mundo, cómo es la situación del ser humano en el universo, qué cosas sufre y por qué, o por lo menos qué cosas no puede aceptar y por qué, y es obvio, siendo seres humanos, todos y cada uno de nosotros vive la tentación de pensar que sabemos, con autoridad, de qué va esto que llamamos la condición humana.
La distancia expresiva
Amor, lejanía, indecisión, tremendismo en minucia, amigos y familiares que se van, el hogar que se desintegra, el cuerpo que vive una vida y la desvive a la vez : el ser humano es en su más profundo altruismo también egoísta, hay siempre la base del yo que lo vive todo, lo graba todo, lo recuerda y lo reformula todo, a su manera y en el idioma que más le va…
Los desconfiados devotos
La desconfianza no es un estado de ánimo, no es una reacción a la desdicha; es una doctrina, y existe una secta dispersa que la difunde. Esta secta consta de una gente que apuesta abiertamente por la desconfianza, como cosmología o plan de vida, una lógica venenosa contra la que poco se puede hacer, porque su fuerza radica en la decisión total de sus congregantes de vivir en la desconfianza, confiados hasta la última en que no puede haber otra forma de vida más inteligente.
Del órgano conceptualizador, disuelto en el lenguaje
¿Sabemos sobre qué terreno pisamos, qué fundamento se levanta debajo de nuestros pies para darnos lugar? si las palabras tienen un peso variable incluso en el momento en que se dicen, y cuál es el trasfondo de esa variación? o sea, qué mensaje escondido pueda haber en la energía que conllevan y dejan caer sobre nuestra percepción de la realidad? sabemos, acaso, si hay significado alguno ni constancia en la forma que elegimos para expresarnos, si tal vez vayamos construyendo dos historias a la vez, la que nos sirve ver en el momento y la que veremos con tiempo, cuando otro significado nos sirve de una manera más completa…
