El mundo está escrito sobre una tela de voces que ninguna puede ser en sí más que un hilo, un cruce, un fortalecimiento muscular del éter. Está construido de gestos y formas, figuras tanto desnudas como revestidas para otro fin… en cada escena se ve una ráfaga de trasparentes incertezas que proponen a su manera y en el ritmo que les consten las circunstancias, texto que es también cuerpo, sangre, oxígeno, hierro, ley, contratiempo, y sagaz paciencia.

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