el misterio de quién eres
a tal hora en tal clima
cuando el sol irradia
sierras azul turquesa
y el viento trae
un fuego latente
y el rumor de una música
fabricando estrellas
en la cumbre
el misterio de quién eres
a tal hora en tal clima
cuando el sol irradia
sierras azul turquesa
y el viento trae
un fuego latente
y el rumor de una música
fabricando estrellas
en la cumbre
ir hacia la luz
agarrar sin miedo
el frágil respiro
del cometa
encenderse de remotas prehistorias
sin juicio ni exigencia
sin desértica voz
ni falso olvido
ir hacia la luz
nutritiva primordial
profética entendedora
de futuros todavía inconcebibles
ir contra la falacia
y el pastiche
contra la ausencia
y el cálculo
respirando ligereza y brindis
con el corazón lleno
y vibrante
pienso en colores
los interrogo
buscando el alivio
de una sabiduría atemporal
aunque sólo puedan decirme
qué es lo que parezco buscar
y tal vez por qué
pienso en colores
porque la mañana
no tiene respuesta si no
y la mente los desea
como un cuerpo desea
aliarse con otro
y una voz quiere el eco
de otra voz más dulce
recuerdo cómo es que comenzó
un amor lleno de promesa y trascendencia
como buscando una verdad lejana
en su propio centro y entrega
recuerdo cómo es que adiviné
que un camino a veces desaparece
cuando le ponen nombre
y su voz ya no es suya y duerme
el miedo
es un misterioso cazador
de espíritus
no conserva planteamientos
ni ideológicos ni personales
un tirano totalmente democrático
que arrasa
quemando cada idea
de urbe o de familia
cada encuentro con la confianza
de que el ser humano
es un tejido
eras noches cuando llovía
o te hiciste mi lluvia en el recuerdo
buscabas alegrías impenetrables
en las horas lentas
cuando el sol bosteza
tiritas todavía fructífera
justo más allá del momento
sin límite sin prejuicio sana
fulgurando sublimes denuncias
llovía
se sentaba dentro
en un bar antiguo
ventanales abiertos
la esperaba
mientras no vino
y no vino
hasta que
temblando de frío
al final
no vino
sólo mandó
sus bellas y dolorosas
disculpas susurradas
en la lluvia
Amar es descubrimiento, es atreverse y navegar sin miedo, es duende al atardecer y disonancia que enorgullece la danza de luces del alba, es viaje al absurdo y vuelta con toda la sabiduría que ahí habita, es especia y dilatación de propósitos, esfera triangular y constancia fragmentada en la que cada pedazo quema en cada costado a los demás pedazos, una red de cantos ígneos que trata de ser un universo nuevo que brinda su propio fracaso y fragilidad…
es un sueño y un extramundo, una amplitud y un enfoque, es más y es menos y reclama que se tiren abajo fronteras y barreras y claro, en su infinita paciencia, padece en lo más común una impaciencia tan productiva-comunicativa como peligrosa-viciosa : es la ley del más bondadoso, donde el ser humano intenta encontrar la parte más generosa de su vida interior, a la vez que intenta alimentarse consumiendo contactos exteriores…
amar es sufrir abiertamente algo que no tiene por qué ser sufrimiento, algo más hermoso que cruel, más fuente de fuerzas insospechadas que pozo sin fondo : sufrimos queriendo ser más, y mucho más, que nuestro sufrimiento, pero sin querer dejar atrás esa épica interna que nos trae el sabor de un padecer específico, vinculado a un ser o a una situación específica, un sueño o un proyecto de difundir sueños…
El enredo de las preferencias, de quién y de cuándo, cuando te hundes no en la belleza física sino en la singular e irrepetible hermosura de una manera de ser, de una persona en su lucha y su contundencia interior, no hay remedio : la pérdida es la pérdida, el enojo el enojo, el perdón el perdón, pero la dulzura o está o no está, sólo puede vibrar de veras o no hacerlo : en tener la suerte de vivir una pasión mutuamente auténtica, sólo puede salir o completa o incompleta, frustrada por el tiempo y las circunstancias, las excusas que hoy serán todas verdaderas pero no bastan para explicar nada…
lo inaceptable, los misterios que sólo se resuelven en una tortura colectiva que no sería sano llevar a cabo, las humildes pero astrales distancias entre te-quiero y yo-lo-sé, que al final reclaman una atención máxima, un afecto absoluto en su sinceridad, un imposible que ambos, o todos, quieren dar y que dan, a su manera, con todos los límites habituales del flujo mutable de la experiencia : no son secretos, no son desconocidos ni terra incógnita, ni fosforescencia sin mecha ni combustible sin envase : son la carne y el hueso de la ambición y el desvío, de las leyes y de lo íntimo, que es otra cosa : son la materia prima del cómo se llega a tirarse al oleaje que circunda y convalida la urgencia del ser que trata de saber lo inaceptable-inamovible-tabú…