Éxitos y desafíos de Obama en su primer año (debate en TVE)
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En mesa redonda, en el programa 59 segundos de la TVE, un panel de periodistas y analistas políticos debaten los méritos y desafíos del primer año del mandato de Barack Obama, presidente de Estados Unidos. Entre las complicaciones, debaten las expectativas, tal vez más globales y desafiantes que las que encontró ningún otro presidente al llegar al poder, y la agresiva resistencia de sus contrincantes políticos a la ética del diálogo y de la política colaborativa.
Entre las preocupaciones del Presidente Obama, la reforma comprensiva del sistema de seguros médicos, la reforma global de la economía energética, una renovación de las regulaciones federales sobre la industria financiera de Wall Street, y las dos guerras iniciadas durante la época de su predecesor, dominan la atención ejecutiva del presidente durante su primer año. El mayor problema que tiene Obama, según el panel, parece ser la percepción entre los votantes independientes —registrados sin partido declarado— de que Obama no puede llevar a cabo todas sus propuestas reformas, dada la feroz oposición que se ha armado contra él entre los conservadores.
Un comentarista del partido conservador español, el Partido Popular, cita la casi “dictadura” de las encuestas de opinión pública como uno de los grandes obstáculos que tiene un presidente cuyo agenda propone reformas tan comprensivas. Enfrentándose con múltiples crisis económicas y militares de proporciones históricas, Obama se encuentra en la cruz de la historia: o tendrá éxitos de tamaño histórico o se verá vencido por crisis de tamaño histórico.
Citan la especial condición de esperanza en la que llegó Obama a la presidencia como una complicación más para su mandato ejecutivo. Millones de ciudadanos celebraron su victoria en las calles, y 2 millones asistieron a su histórica toma de posesión, en temperaturas bajo cero, exigiendo al joven jefe de estado casi mayor responsabilidad de ser representante de todos y cada uno de los ciudadanos que se impuso a ninguno de sus antecedentes en el puesto.
Su mujer, Michelle, también se vio halagada por su apertura y su amabilidad con el público. Fue ella, notan, que incitó al presidente abrir la Casa Blanca al público cada miércoles, para que fuera como en las primeras décadas de la república la casa de todos los ciudadanos, y para que su marido, el presidente, pudiera mantener un contacto regular con la gente normal, su verdadera “base” política.
Otra de las enormes complicaciones de una presidencia abiertamente reformista es que se ve obligado, por responsabilidad a sus electores y a su partido, a gastar su “capital político” durante su primer año e incluso durante su segundo año. Esto hace que algunos de sus aliados en el Congreso tengan que “jugar su vida política” en las elecciones del 2010, pero el mayor respaldo que puede ofrecerles el Presidente Obama ante la opinión pública será conseguir éxitos importantes en su ambicioso agenda reformista.
El 2010 puede que se defina por la reacción del público ante el avance de varios aspectos del agenda reformista de Obama. Mientras los Demócratas se estén jugando la vida política en reforma de manera comprensiva varios aspectos de la política de los servicios públicos y la regulación sobre varias industrias, un éxito a favor del bienestar a largo plazo debería verse como reflejo del enorme apoyo que consiguió Obama durante la campaña del 2008, haciendo que el público espere abiertamente que un presidente decidido a servir los intereses del público siga no sólo en el poder, sino con apoyo de un Congreso colaborador y pragmático.
























